LA REVOLUCIÓN ARGENTINA
El mismo día las Fuerzas Armadas
proclaman la autodenominada Revolución Argentina y asume la presidencia el
Gral. Juan Carlos Onganía, hombre adusto y de pocas palabras, eso sí, rápido
para tomar resoluciones. De inmediato declara que las Fuerzas Armadas gobernarán
hasta 1990, nada menos. A los oídos de la gente “decente” estas palabras
sonaban a música celestial. El cálculo era interesante, para esa fecha Perón ya tendría más o menos 100 años, de manera que no había más
peligro. Pero esto era sólo el comienzo; en los días siguientes, el Gral. Onganía

La "noche de los bastones largos".
clausuró
el Congreso, intervino la CGT, los
Partidos Políticos, las Universidades y
La Corte Suprema de Justicia. Digamos que no dejó títere con cabeza. Los
primeros años mediante una represión indiscriminada, el General Onganía mantuvo
el dominio de la situación, pero la desocupación, debido a los despidos en
masa, la inflación, la política
económica y social acrecientan el malestar popular. Paros, movilizaciones y la
aparición de la guerrilla, y los consiguientes secuestros (como el del Gral.
Aramburu) van minando su poder. El
estallido popular en varias provincias (el Rosariazo, y el
Cordobazo entre otros) con el saldo de numerosos muertos, crean un clima de creciente
inestabilidad. El descontento se manifiesta también en los altos Mandos de las
Fuerzas Armadas, ante el autismo con que se conduce el Presidente, que no oye,
no ve ni escucha.



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